Fases solares

Te vestiste de amanecer y te creí poesía.

Te toqué y te sentí cierzo.

Me fuí y te disfrazaste de atardecer entre montañas. Presente cada día.

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En tinc ganes

En tinc ganes, de viure. De mirar la vida amb els ulls d’un nadó que acaba d’aterrisar a aquest món – que tants cops sembla una bendició i tants d’altres un calvari-.

En tinc ganes de deixar el passat al seu lloc: enrrera. Donar-me una altra oportunitat per besar la terra que m’ha abraçat tantes vegades i no l’he sabut estimar… Estava massa enfeinada projectant per milésima vegada el nostre passat.

En tinc ganes. No sé si en tens tu, però jo em moro de ganes de donar-me el temps i la paciència que mereixo per sentir en pau aquesta vida. Sense traumes, sense dolor. Sense culpa.

De debó. En tinc moltes ganes. La millor part és que amb aquestos versos ja dibuixo el camí cap a la direcció que vull emprendre.

El por qué

El por qué de todo en lo que habito reside en tus pupilas.

Tus pupilas no me hablan, me estallan en el sistema nervioso como una reacción química.

Tus manos no me rozan, se sincronizan con mis latidos.

El pasado no se va, se queda delante cual pelicua en replay.

Es viernes. De noche y mi boca sabe más a birra que a lágrimas tus ojos.

Aquí o allá

En algún lugar, la Tierra está llorando por todos los que despertamos sin las ganas ni los por qués.

En algún lugar, el viento se pierde por los escondrijos secretos de tu casa y de tu dedos.

En algún lugar… En algún lugar estoy yo levantando muros olvidando que no soy ni Dios ni sé construir.

En algún lugar está la profundidad de tus ojos oscuros, jugando quizás, al juego del amor, del que me echaron a patadas.

Por último, vuelvo ha estar yo. Sentada en el muelle de tus recuerdos sin admitir la realidad de la vida, roída como el asfalto.

Hola y adiós

a los besos no dados y las caricias rechazadas.

a los peatones bizcos que pasan por el Puente de Piedra.

a los recuerdos contigo que ya no serán. A los bailes sobre el puente, que tampoco.

a las tardes, días, noches de soledad en compañía.

a toda la encrucijada que alguna vez fuimos.

Barros

Jaula de barro en la que habito.

Con un azote de lluvia me desmorono, con un roce de lágrima me deshielo y ahogo.

Jaula de barrotes oscuros y profundos, tan anclados en nosotros que no distingo dónde acaba mi piel y empieza la negrura.

Jaula de miedos que se han quedado a vivir en mí. Dime si también en ti. Dime si hay alguna chispa de esperanza en esta mazmorra.