La mierda

La mierda. El excremento emocional donde mejor está es en papel. Si es reciclado mejor, claro. Por eso de seguir la rueda orgánica y respetar al medio ambiente.

La mierda en papel y en la mano un boli. O una cerveza, depende del día, por lo general la mezcla de ambos suele ser un cóctel explosivo. Explosivo, pero en papel, otra vez. En papel. No dentro del cuerpo físico y espiritual sino en papel.

Sácalo todo. Vaciate como escribiste un día con esa tipografía tan chula que haces. Vacíate de todo lo que no te sirve para llenarte de cosas nuevas. Y cerveza.

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Quemando los días de agosto

El pasado me revolotea en las narices. Dejo caer los párpados y empieza la función. Sigo buscándole el sentido y solo encuentro un callejón sin salida. Sucio y abarrotado de dolor. Salgo del super con las bolsas llenas de esperanza y de futuro. Alzo la vista al cielo y una nube me saluda. No, no he fumado. Si fumo me ahogo, como tus ataques de besos que me dejan sin aliento.

No quiero hacer un canto al desencanto, sólo dejarme llevar por esta marea de melancolía que sube y baja, baja y sube, ajena a las leyes de la naturaleza. Sin raciocinio ninguno, para qué? El tiempo se agolpa igual que las cajas de cartón en mi casa. O como cuando empiezan las rebajas en el Corte I y el gentío se avalancha en busca de cualquier sucedáneo de felicidad artificial.

huellas

Plantaste en mi una semilla. El amor loco por la naturaleza y por cada pedazo de vida que inunda este mundo.

El mirar la vida de unos ojos profundos, indescifrables y a la vez los más sensibles que he conocido.

Dejaste un legado con el roce de tus dedos, amor. Con la ilusión de tus manos y la sonrisa de niño navegando las montañas.

Quien escribe es un pedazo de ti que está en mi. Hay una habitacion en mi corazón reservada para tus abrazos y nuestras aventuritas.

Hay un alma tendiéndote la mano, esperando que algún día, coja la tuya.

Adiós. Hasta otra vez o nunca (Ángel González)

Adiós. Hasta otra vez o nunca.

Quién sabe qué será, y en qué lugar de niebla.

Si habremos de tocarnos para reconocernos.

Si sabremos besamos por falta de tristeza.

Todo lo llevas con tu cuerpo.

Todo lo llevas.

Me dejas naufragando en esta nada inmensa.

Cómo desaparece el monte

-me dejas…-,

se hunde el río

-…en esta…-,

se desintegra la ciudad.

Despiertas.

Ángel González (De A Todo Amor, 1956)

curioso

Curioso como creamos una borágine de cosas a nuestro alrededor. Etiquetas, obligaciones, restricciones, deberes.

Y lo mejor es que seguimos. Caminamos con mil losas encima, ya como una costumbre.

¿Cómo seria despojarnos de todo?, ¿quedarnos al desnudo? 
Para qué tantas capas, tanto filtro, tanto cristal translúcido con el que nos enfrentamos a la vida. ¿Qué nos ha pasado para que andemos tan acorazados?