Cuestión de lenguaje

A ti te habla la naturaleza.

A mi,

Las manos de aquellos y aquellos que escriben. Que hilan sentimientos que yo no sé nombrar.

Que a golpe de pluma me crean huracanes de preguntas. 

Un soplo a todo lo establecido.

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Diciembre. Con d de domingo

Estos días he pasado por todo tipo de fases.

Nostalgia, arrepentimiento, dolor. Todas unidas por el manto de la culpa. Por no saber perdonarme, por todo el daño hecho, por todo lo que podría haber hecho mejor contigo, con nosotros.

Todo vuelve al punto de origen.

Peralta de la sal. La hierba, el pueblo. Ese bar donde comimos para luego comernos a nosotros en mi coche.

Magia. Ese día. Ese todo.

 

Luego. Después de destripar todo lo que fuimos, de repasar cada paso que dimos, de releernos a través de mis poemas. Después de cortar de cuajo la herida por una vez más me pregunto si escribo esperando que leas esto. 

Con qué fin.

Redención

Creo que estoy buscando el perdón.

El tuyo o el mío. Tal vez ambos.

Me he arrancado la costra y la culpabilidad campa a sus anchas. Esto vuelve a ser un río desbordado.

Ruido

El ruido de tu mirada, joder lo que encerraba.

Siempre pensé que tu mirada era como un océano profundo, oscuro y frío.

No sé si logré zambullirme en él alguna vez. Dímelo tú.

A veces hay que parar

Llego hasta sentirme ridícula haciendo según qué cosas. Escuchando según qué canciones, rasgando ya lo irrasgable (si es que eso existe). Como llamando a una puerta en la que ya no vive nadie.

Y aún así, me siento en el portal, espero bebiendo cerveza como robe en esa canción.