Reglas

Las reglas del juego no nos son impuestas.

Son barreras construidas por nosotros mismos. Ladrillo a ladrillo a través de los años, los miedos y los ‘yo no puedo’ escurridizos.

Como las caricias del pasado. Evocadas como una reliquia y cubiertas, cada vez más, del polvo de los daños.

Daños agolpados en cada poro de nuestra piel.

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