Quemando los días de agosto

El pasado me revolotea en las narices. Dejo caer los párpados y empieza la función. Sigo buscándole el sentido y solo encuentro un callejón sin salida. Sucio y abarrotado de dolor. Salgo del super con las bolsas llenas de esperanza y de futuro. Alzo la vista al cielo y una nube me saluda. No, no he fumado. Si fumo me ahogo, como tus ataques de besos que me dejan sin aliento.

No quiero hacer un canto al desencanto, sólo dejarme llevar por esta marea de melancolía que sube y baja, baja y sube, ajena a las leyes de la naturaleza. Sin raciocinio ninguno, para qué? El tiempo se agolpa igual que las cajas de cartón en mi casa. O como cuando empiezan las rebajas en el Corte I y el gentío se avalancha en busca de cualquier sucedáneo de felicidad artificial.

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