Junio, 29

Y si la tierra se ha quemado, habremos de regarla. Habremos de plantarla. Habremos de cuidarla.

Y si tu corazón está acribillado por este suceder de albas grises, habrá que reforzarlo. De la misma forma que un árbol hecha raíces en esta, nuestra tierra.

Si se destruye todo cimiento. Si se hace voluble todo valor. Habrá que enmendar ladrillo a ladrillo y amansar la esperanza, que se hace hostil ante mi mirada.

Si la culpa se apodera de mi alma y mis extremidades, habrá que dejarla ir. Dejarnos ir para que nos crezcan las alas y volemos alto. Atravesemos praderas, montañas y pozas.

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