Junio, 29

Y si la tierra se ha quemado, habremos de regarla. Habremos de plantarla. Habremos de cuidarla.

Y si tu corazón está acribillado por este suceder de albas grises, habrá que reforzarlo. De la misma forma que un árbol hecha raíces en esta, nuestra tierra.

Si se destruye todo cimiento. Si se hace voluble todo valor. Habrá que enmendar ladrillo a ladrillo y amansar la esperanza, que se hace hostil ante mi mirada.

Si la culpa se apodera de mi alma y mis extremidades, habrá que dejarla ir. Dejarnos ir para que nos crezcan las alas y volemos alto. Atravesemos praderas, montañas y pozas.

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Doñana y tú

Estarás temblando al ver las noticias.

Tú, que amas esa tierra tanto como la tuya.

Tú, que luchas por cada aliento de vida de cada ser.

Tú, reflejabas tu pasión y esfuerzo en cada acción.

Tú, que me enseñaste ese paraíso y me sumergiste en tu universo.

A ti.

A ti, que cuidas de este planeta con las manos llenas de amor y el pecho repleto de bondad. A ti, que abrazas los árboles y las montañas. Acaricias la tierra que te vio nacer y la veneras. A ti, que esparces tus principios allá donde vas.

Lo siento.